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  • Ajedrez críptico porque críptica me siento

    Negras mueven, alfil escondido en la confianza a torre blanca, pero el caballo blanco también está al quite. La torre informa falsamente al alfil, coloca el cebo y es aceptado. Rey negro a rey blanco, jaque, rey descubierto, error. Habla conmigo, cree la información del cebo y cree tenerme en jaque, rey blanco sonríe, baja reina protegida por torre blanca, jaque mate y aún cree el rey negro que sigue la partida.

    Reina blanca ha establecido nuevas alianzas, ya se llegó el momento y es mucho bueno lo que deja en legado; ojalá el rey negro sepa administrarlo cabal.

    Nuevos vientos, nuevos tiempos. El proyecto actual de mi sector es también el anterior y por eso está viejo y desgastado; mi mundo se está transformando y hace tiempo que vi las señales: ¿a qué esperar más? Acaba un ciclo, no es algo que podamos controlar, simplemente acaba y otro se acerca veloz. Los primeros que se preparen para cambiar serán los primeros en tomar posiciones de fortaleza en el nuevo ciclo. El que pueda oír que oiga. Los que no acabarán siendo arrastrados por el vórtice y cuando se les escupa al otro lado serán débiles, muchos desaparecerán.

    La semana pasada contesté a una carta que recibí hace 25 años.años segu Y han contestado a mi carta positivamente. La vida es extraña, lo pierdo todo y lo tiro todo, pero siempre conservé esa carta segura de que algún día la contestaría. También pude no haberla contestado: después de 25 años su objeto ya no tiene viabilidad. Investigué, el remitente de hace 25 años seguía vivo. Seis meses me llevó averiguar su dirección actual y casi un año más tardé en contestarle desde que la conseguí.

    Me habría encantado verle la cara.

    Besos a todos. La función empieza de nuevo.

    S

  • GRACIAS Y LOS INTERMEDIOS

    Cuando era pequeña mi abuela solía llevarme al cine los sábados por la mañana. Echaban dos pelis y siempre había un intermedio de unos 15 minutos para comprar chuches y hacer un pis.

    Recuerdo que se me hacían eternos aquellos intermedios, con las luces del cine atenuadas para que pudiéramos vernos; la pantalla con un texto blanco, calado en negro, flanqueado por el telón púrpura,

    I N T E R M E D I O
    V I S I T E
    N U E S T R O B A R

    Mientras yo hacía pis, mi abuela me compraba garrapiñadas y zumo de naranja que yo deglutía mientras ella se iba a hacer sus cosas, echar un cigarrillo negro, grueso, sin filtro, y tomarse un anís.

    Quince largos y sombríos minutos que nunca parecían acabarse; las garrapiñadas y el zumo desaparecían en apenas un suspiro y por mucho que me esforzase en hacerlos durar hasta que empezara la peli, era tanta la eternidad de aquellos 15 minutos que nunca lo conseguía.

    Por fin empezaba la peli y largos minutos después aparecía mi abuela escoltada por el acomodador, quejándose amargamente porque "hoy el intermedio ha sido más corto, joven, solo diez minutos".

    Quiero daros las gracias a todos los que me habéis escrito preguntando cómo va todo y dándome ánimos.

    La verdad es que estoy en el ojo del huracán, a punto de un cambio importante en mi vida, radical en cierto modo. Pero me consta que hay personas que leen mi blog -para eso está, faltaría más- a las que, en este momento, prefiero no darles información de mis pasos.

    Recuerdo a mi abuela. "Somos amos de nuestros silencios, pero esclavos de nuestras palabras". Estoy bien, fuerte y peleona como siempre, planificando, preparando, urdiendo, atando cabos, procurando lo necesario, previendo el infinito, blancas juegan y dan mate en tres. Falta poco. Tenedme ley y paciencia.

    Besos

    S

  • Lo que queda tras lo vivido

    Restos, ruinas, migas y esquirlas se van cayendo de nuestras vidas a cada paso que damos. Recuerdo que en Misión Imposible I, John Voight, en el papel del jefe, dice a sus chicos: "Restos materiales cero" y luego, sin embargo, dejan mogollón de cosas por el camino: unas gafas webcam, un cadáver en las cajas eléctricas del ascensor, su ordenador y herramientas.

    Siempre me han obsesionado los restos de nuestras vidas. Cuando una relación amorosa se rompe quedan muchos restos, algunos dolorosos. No tengo el síndrome de Diógenes emocional, así que cada vez que en mi vida de soltera hube de romper una relación (o me la rompieron, que lo mismo es) me deshice de los restos diligentemente. El olvido es entonces fácil.

    Los restos. He cambiado 9 veces de empresa y en cada una de ellas he dejado escasos restos, en algunas vi venir el cambio con tiempo suficiente y preví las cosas como si fuera a dejar mi puesto una semana antes de cuando realmente lo hice. Esto me permitió reducir casi a cero los restos materiales dejados tras de mí, pero sobre todo me permitió saber qué tipo de restos suelen quedar después de mi.

    De 1997 a 2000 trabajé en una empresa grande, muy grande, y yo era la directora de estrategia, mano derecha del consejero delegado y única mujer en el comité de dirección. Hice mi trabajo, pero me hicieron la vida imposible, me llenaron de trampas el camino y estuvieron a punto de conseguir que me despidieran. Estuvieron a punto de "hacerme la cama", por suerte muchas mujeres eran mis oídos hasta en el confín de los almácenes y pude reaccionar en el último minuto.

    Una tarde me llama N, la secretaria del jefe, y me dice que hay una reunión de última hora con el consejero delegado, doscientos jefes de tienda convocados por el director comercial, el propio director comercial y otros dos directores. "Shivah, cariño, la mierda te está cayendo a paladas" me dijo N. Me presenté en la reunión y contesté a todas y cada una de las preguntas de los 200 jefes de tienda y conseguí dar la vuelta a la situación. Gané la batalla, pero arreció la guerra.

    Acabé odiando a todos aquellos mediocres machistas e imbéciles, sobre todo al comercial, que me hizo la vida imposible y que había sido carnicero en su juventud. (Quizás eso lo explique todo). Todo acabó en junio del 2000 y saqué muy buena tajada de mis dos años y medio en aquel infierno, unos 130.000 €.

    Pero han pasado casi 6 años y aún ando recogiendo restos de aquel tiempo malhadado. Aún siento odio -sí, odio, algo tan dañino y poco racional- por la mayoría de ellos y noto una rabia que despierta en mi estómago, puede que en mi hígado, con una virulencia y una determinación que me asustan a mí misma. Son restos terribles del dolor que me causaron solamente por ser mujer, más capaz y más lista que ellos, que todos ellos juntos posiblemente.

    Son los restos amargos de un tiempo que me marcó para mal y que mató a la niña inocente que todavía existía en mí. Todavía estoy haciendo limpieza, necesito liberarme de mi rencor.

    Hoy no tengo preguntas para regalarte.

    Besos

    S

  • Cosedades desde la metamorfosis

    Percepción del tiempo:

    Muchas veces creo que mi percepción del tiempo es distinta a la de la mayoría. Todos (¡todos!) me dicen que soy impaciente, que no tengo paciencia (no es exactamente lo mismo).

    He hecho mil pruebas y cuando estoy segura de haber esperado mentalmente mucho más del tiempo prudencial (por ejemplo para contestar una pregunta o realizar una tarea), mi interlocutor se queja por mi impaciencia.

    Entonces pienso que percibo el tiempo en otra escala. Por ejemplo, si la mayoría percibe el tiempo en segundos y su actividad vital diaria -mental y física- se realiza en etapas divisibles en segundos, yo lo percibo en nanosegundos.

    O sea, que lo que otros perciben en un segundo yo lo hago en un nanosegundo, y espero respuesta como si hubiera pasado un segundo. Esto es ser impaciente.

    Energía positiva, energía negativa:

    Las horas me cunden extraordinariamente. Cuando estoy concentrada soy capaz de hacer millones de cosas en poquísimo tiempo. Soy muy buena planificadora y por eso soy muy eficaz.

    Toda mi vida, y empecé a hacerlo con 4 años, he jugado a "duplicar el tiempo". Consiste la cosa en que debo ser capaz de hacer por lo menos dos cosas al mismo tiempo. Por ejemplo, lavarme los dientes y ordenar el armarito del baño. O ver la tele y leer un libro. O trabajar y oír la radio. Dicho así parece trivial, como cagar y leer (cosa que, por cierto, no hago; faltaría más, semejante ordinariez).

    Pero el juego consiste en hacerlo en cualquier momento. Así, soy capaz de hablar por teléfono y escribir un mail. O soy capaz de hablar por teléfono, seguir una película y hacerme la pedicura (bueno, esto todas). De niña le expliqué a una compañera el tema de historia -la entrada de los árabes en España en 711- mientras escapaba con el balón de fútbol de los chicos que me perseguían furibundos (no quieras ver cómo acabó)

    La cosa es que he acabado por duplicar o triplicar el tiempo en miles de situaciones. El resultado, sin embargo, consume mucha energía. Y la tengo afortunadamente; me viene de familia, la tiene mi padre, la tenía mi abuela, la tiene mi niña pequeña.

    Además, se me crea un pavlov curioso y necesito cada día una "dosis mínima" de actividad que desplegar. Pero en epocas de muchísima actividad, empujada por mi pavlov, no paro y sigo y sigo más. Pasadas unas semanas, mi energía positiva se va acabando y poco a poco voy dejando algunas actividades secundarias para ahorrar energía y concentrarla en otras cosas importantes. Así, dejo de doblar la ropa por la noche o evito ir al video club por dvd's. Dejo de leer o de escribir (eso explica mis ausencias bloggeras de las últimas semanas) y ni siquiera ceno por no cocinar.

    Si la actividad sigue en sus máximos, la energía negativa es cada vez más el motor para desplegar toda mi actividad. La llamo negativa por sus efectos, no por su origen. En realidad es la misma energía todo el tiempo, pero los efectos son distintos cuando estoy "en reserva" y me queda energía para pocos días más. Si antes ahorraba energía en actividades supefluas, ahora el cerebro inhibe ciertas funciones cuyo alto consumo de energía no resulta compensatorio. Así, como tengo esa extraña percepción del tiempo, he de obligarme a ser paciente con una alta inversión de energía que sale de mi voluntad. O bien, para frenar mi velocidad mental, cuando articulo una respuesta frente a cualquier interacción exterior, me obligo a buscar palabras más suaves que las primeras que se me ocurren (suelo ser muy borde). Bueno, pues cuando estoy en reserva energética, mi cerebro suspende estas funciones (en realidad, suspende la función "recordar a Shivah en este momento que debe ser paciente/que debe buscar una expresión más asertiva". Yo consigo realizar todas las actividades, pero me pongo intratable.

    ¿Por qué juzgamos?

    besos

    S

  • Hoy robé la primavera

    Viernes, 03:17 am, noche sin luna. Vestida de negro y con dos amigas -hay cosas que solo las mujeres sabemos hacer- asaltamos la Planta Joven del Corte Inglés de Castellana. Sospechábamos hacía ya varios días que allí se cocía algo y no nos equívocamos: los capitalistas tenían guardada y custodiada, secuestrada, a la primavera.

    Ximena se hizo con el hacha de incendios, Macarena con un mazo del departamento de ferretería y yo, menos mona, más bruta y tan de pueblo comno soy, me agencie una carabina del 22 en la armería, planta sexta.

    Reventamos la pared a hachazos, a mazazos, a tiros hasta que la Prima Vera salió con todo su esplendor y roció la vida con su spleen, spleen de Madrid para todo el orbe: hoy se bañaban en la Malagueta y en Jávea, hoy el cielo era azul desde Finisterre hasta Gata, de Aneto a Teide. Que se joda ECI. Vivan las endorfinas naturales. Salud.

    Te quiero desde mi actual forma de crisalida. Pronto reviviré metamorfoseada. O no.

    Besos

    S

  • Toyestresá

    Segunda presentación a tope, la cosa empieza a estar madura y huele a que nos sale bien.

    Pero tengo mucho trabajo, un trabajo inacabable.

    Hoy mi chico me ha dicho que debo ser gilipollas, y tiene razón. Voy a intentar tomarme las cosas con más calma y más cariño, pero sin ceder un ápice en la exigencia.

    Un regalo para tod@s:

    http://84.40.3.164/

    Bss

    S

  • Publicidad de la buena

    Me voy el finde al campo, pero antes os dejo un spot de los buenos de verdad, de los que me hacen amar esta maldita profesión.

    Buscarlo porquye no sé exactamente dónde está, creo que en la página de inicio.

    Besos a tod@s

    S

  • Ristorante italiano con despedida y cabreo de aperitivo

    Hace 11 meses presentamos a un cliente muy importante una propuesta para una acción de marketing deportivo con un coste de 500.000 euros.

    El cliente aceptó inmediatamente la propuesta pero nos advirtió de que se trataba de un proyecto muy importante para él, que se jugaba mucho.

    Yo soy la directora, no estoy en el día a día de cada proyecto y confío en que mi gente sabe hacer su trabajo.

    El proyecto X lo ideó una persona que dejó la agencia hace 10 meses y lo siguió otra persona que también dejó la agencia hace 5 meses. El primero lo dejó porque no venía del mundo del marketing y la comunicación y la presión le superaba. Sigue visitándonos y es asesor externo para este proyecto. El segundo se fue..., nadie sabe por qué: se fue a cliente, no a otra agencia, y le pagan algo menos que nosotros.

    Hace 4 meses la persona que heredó el proyecto X, realmente el que lo diseñó aunque no el que tuvo la idea, descubre varios problemas, pero decide callarse y no me los comunica.

    Hace dos semanas me llamó el cliente, quería hablar conmigo. Cuando pasa esto, siempre es malo.

    Me puse las pilas, ya me conoces, y en media hora conocí la dimensión del problema, despedí a una persona y empecé la cuenta atrás para otros tres implicados, estáis con la soga al cuello, les dije. Mi reunión con el cliente había sido fijada para hoy a las 12 y ellos tenían de plazo hasta el viernes pasado para encontrar solución a todos los problemas. Por supuesto, la solución debe estar en marcha mañana.

    El problema se genera porque al cliente se le presenta una propuesta visual de la acción en infografía, o sea, en dibujitos de ordenador. Cuando se pasa a la fase de producción, nadie consulta al cliente acerca de ninguno de los cambios y ajustes que la realidad impone sobre la infografía, y que son muchísimos.

    Hace 5 meses el que quedó al cargo se encontró con que el primer elemento a producir no se parecía en nada a lo presentado al cliente y además venía con un error gravísimo. Este primer elemento se había fabricado en China. No tuvo valor de venir a decírmelo (en aquel momento podía haberlo solucionado en 48 horas y sin coste alguno para la agencia) y aceptó la primera oportunidad que tuvo delante. Mejor así, Roma no paga traidores.

    El tercero en hacerse cargo detectó el mismo problema, y otros más, y decidió callarlos por ver si él solo los resolvía. Pero no lo consiguió y ahora me ha estallado en la cara con un coste para la agencia no menor a los 30.000 euros.

    En fin, hoy me he ido a ver al cliente, he recibido un chorreo de los que me han echado pocos en la vida, he presentado las soluciones a todos los problemas que me acababa de plantear y me he disculpado en nombre de la agencia. Mi previsión ha salvado parte del problema. Ahora tendré que trabajar duro para recuperar su confianza. Y encima es un chollo de proyecto porque se repetirá anualmente.

    Calentita he vuelto a la agencia, como imaginarás.

    Una de las ejecutivas se despedía hoy, va a intentarlo por su cuenta como creativa freelance, muy valiente. Me ha invitado a su comida de adiós, ella, tres creativos y yo. Un detallazo teniendo en cuenta que somos 40 y yo soy la jefa. Nos hemos reído un montón, a pesar de la porquería de comida que nos han dado y que, teniendo en cuenta que era un italiano, pasta y pizza, hacerlo mal es ser bastante negado para este negocio.

    Ya más animada, por la tarde he tenido una reunión con todos los de la cagada y hemos revisado uno por uno los pasos a dar y los nuevos elementos a incluir. Ha sido buena terapia para todos.

    Vaya, pues que sigo viva y agarrrando a la vida por las orejas. Nihil novus sub solem.

    Bss

    S

  • Ciclotimia en caída libre

    Mi vida es tan mediocre que algunos días espero no despertarme nunca más. Si no fuera por mis niñas te juro que ya lo habría hecho, ya habría cerrado el grifo de la vida y me habría largado a la nada de la que nadie me preguntó -ni a mí ni a nadie- si quería salir.

    Veo el mundo, horrendo, en el que vivo y veo mi contribución sucia para que cada día sea un poco peor. Hoy mi ciclotimia me aplasta con el poder de la razón: si quieres un mundo mejor, Shivah del alma, tal vez deberías empezar por dejar el trabajo infame que haces. Contaminar los cerebros de tus hermanos no es manera de mejorar el mundo.

    Ya lo dejé una vez, hace algunos años. Intenté buscar trabajo de periodista, escritora, profesora, incluso barwoman, pero fracasé en todo: no me dejaron ser periodista y mis tres novelas no consiguieron la mínima atención no ya de editores, de amigos cercanos al mundo editorial, lectores profesionales, agentes literarios, amigos escritores... Intento doctorarme, en ello estoy en este momento y no sé si seré capaz porque la presión del trabajo y el cansancio físico me impiden centrarme en el trabajo para el DEA, la antigua tesina para que nos entendamos, pero ya sé que tampoco la docencia es mi camino.

    No me importa ganar menos, no necesito dinero más allá de las necesidades estándar: mis niñas ya se creen que somos pobres dado que no tenemos nada de lo que tienen sus compañeritas del cole y los papás de sus compañeritas. Yo les digo que somos personas normales, que prefierenm la austeridad a la ostentosidad. Ellas, pobres, lo repiten en el patio y así tienen la fama de raritas que tienen, como su madre a su edad y hasta ahora.

    Hoy tengo ganas de llorar, de arrancar puñadas de penas de mi alma enferma de rabia y vergüenza y arrojarlas sobre los vestigios de todo cuanto pude ser y no supe ser, de todo cuanto quise ser y no me atreví a ser, incluyendo la posibilidad de una isla (Houllebecq) o la posibilidad de una muerte. No soy más que unas palabras en una pantalla, ni eso si lo pienso bien.

    La vida pasará como un suspiro, pero a mí se me está haciendo larguísima. Pienso que de haber nacido 100 años antes ya estaría muerta y pienso que la longevidad de mi familia paterna, casi todos mueren centenarios, es un castigo que no merezco.

    Es miércoles, todas las cosas importantes de mi vida ocurrieron en miércoles. Un día, cuando muera, querría poder preguntar "qué día es hoy?" y que me dijeran "miércoles" y poder expirar tras decir "el mejor día para morir. Ahora todo está bien".

    Cuando muera querría poder hacerlo diciendo que todo está bien, que mis cuentas son cabales y que al fin nada debo a nadie y si alguien me debe algo, dése la deuda por condonada. Querría morir sola, sin nadie que me acompañe: sola nací, sola quiero morir. Mucha vergüenza me daría morir acompañada, observada por otros, viendo su sufrimiento mientras me asisten. No es así como quiero morir.

    El viernes hablaré con mi jefe y arderá Troya. O puede que no, la vida es tan poco sorprendente que hasta las reacciones más previsibles ocurren de otra manera seguramente igual de previsible.

    Un beso

    S.

    P.S.: El cliente de la presentación me emplaza a otra presentación, esta vez un escalón más arriba, el 28 de Febrero a las 14:00. ¿Será buena señal?

  • Mi dolor es mi hoy, tan atrasado

    Me queda lejos lo que está lejos, pero me parece posible lo imposible. Si puede imaginarse, puede hacerse, dijo el Nobel de medicina del 2000.

    Yo imagino un mundo mejor. ¡Qué digo uno! ¡Cientos, miles! Cualquier mundo que soy capaz de imaginar es mejor que el que tenemos. Y en ninguno de ellos hay dinero. Lo imaginaron Sócrates y Platón antes que yo. Y Jashua de Natzareth, y Thomas Moro. Puede que hasta Marx, pero su sistema no suprimía el dinero, solo lo gestionaba de otra manera.

    Borra de tu mente, así solo sea por un momento y en la ficción que mi cuento de hoy te propone, todo cuanto sabes de este mundo y sus gentes. Nuestras formas de relacionarnos tienen que ver con el sistema que hemos creado, ricos pobres, compraventa; es más, nuestra forma social está determinada por nuestro sistema.

    Algunas premisas de fácil aceptación:

    Hay personas que son capaces de potenciar nuestras cosas buenas, mientras que otras potencian las malas.

    Todos somos capaces de distinguir a las unas de las otras.

    Nos gusta aprender cosas nuevas, hacer punto de cruz, saltar en paracaídas, esquiar, cantar, pintar, escribir, bailar.

    Nos gusta mejorar en el sentido de perfeccionarse en las propias habilidades y capacidades.

    El mundo es muy injusto, a todos los niveles y en todas partes.

    Si pudiéramos, cambiaríamos el mundo.

    El sistema por el que nos regimos es un sistema de organización humano.

    Todos nosotros somos humanos.

    Si los humanos quieren pueden cambiar su sistema de organización.

    Si seguimos haciendo lo que estamos haciendo, seguiremos consiguiendo lo que estamos consiguiendo.

    Ahora te despiertas y es un nuevo día. El mundo es como tú siempre has querido que fuera, justo, sin penurias para ninguna persona del planeta, sin racismo, con sanidad universal y gratuita, con educación universal, gratuita y a perpetuidad; un mundo alegre y a la vez laborioso donde a cada uno se le reconozca en función de sus méritos, sin trepas, sin envidiosos, sin malévolos.

    - Pero, Shivah, querida, tu mundo no es posible.

    Yo creo que sí. Yo puedo imaginar un mundo en el que los recursos se reparten con equidad, dando a cada uno lo que necesita, con una gestión y administración de los recursos que busca únicamente la completa satisfacción de las necesidades de la especie humana, independientemente de lo que cada individuo haga. Un mundo, obvio es decirlo, sin fronteras ni banderas ni himnos.

    Puedo imaginar un mundo de hombres y mujeres dedicados cada uno a desarrollar sus capacidades en plena libertad, sin ser orientados desde niños a ser piezas elementales de un sistema que nos fagocita. Un mundo que comprende su contingencia en la historia larga de la evolución y que sabe que su tiempo es limitado y sus posibilidades de subsistir evolutivamente, pocas.

    Un mundo en el que los humanos buscan el saber porque es su única oportunidad; a través del conocimiento conseguiremos mejorar nuestras posibilidades como especie y a través de la expansión del conocimiento desvelado mejoraremos nuestra velocidad de nuevo aprendizaje.

    Un día, dentro de 300 años, los humanos vivirán 500 años. ¿Cuántos miles de millones serán entonces? ¿De qué será capaz la tecnología? No habrá dinero porque la dimensión de la humanidad lo hará imposible como concepto y los avances tecnológicos permitirán maximizar la gestión. Unos estudiarán, otros diseñarán ropa, otros no harán más que leer, otros dormir y otros educar a otros. ¿Tan difícil es de imaginar?

    Besos por hoy. Mañana será un largo día y he prometido a las niñas que jugaríamos con las pegatinas. Bendita inocensia.

    S.

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